Historia: Lobo-hombre

Esta es una historia corta que se me ocurrió de pronto inspirada en una canción, si les agrada (o no) dejenme sus comentarios. 1      Akuh recorría el bosque solitario con un paso lento sobre sus 4 patas, sólo sus pensamientos lo acompañaban en ese momento; esa misma tarde su padre lo había regañado, y no es que hubiera hecho algo particularmente malo, simplemente él nunca lograba estar a la altura de su hermano mayor Ekih y todo lo que hiciera para impresionar a su padre nunca era suficiente. Él es un lobo de la estirpe de plata, es el segundo hijo del Rey Ekiman quien gobierna todos los clanes de lobos de la región. Ya le habían advertido que no se adentrara sin compañía al corazón del bosque ya que antiguas leyendas oscurecían ese lugar. Intencionalmente él no querría desobedecer esa única regla que aplicaba para todos por igual, …

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Historia: El chico del laberinto

1. Perdido     Cerca de la aldea Drain, en los límites de los campos de siembra se encontraba la gran cordillera Gris, formada por las montañas más altas del mundo, su extensión era tal que cruzaba dos reinos completos, al norte comenzaba por rodear el reino de Alcalabeth, las montañas recorrían en forma de «L» el espeso bosque que daba paso a un imperio magnífico con grandes construcciones de piedra blanca. Al terminar dicho bosque, la cordillera comenzaba a descender directo al sur dejando al reino de Menintar a su costado derecho, lo que dividía ambos reinos exactamente por la línea del ecuador. Menintar era un reino más sencillo, pero igual de poderoso, sólo que sus intereses eran otros que los de presumir su poder. En fin, en Drain, cerca de lo campos de siembra, a los pies de la montaña, una gran cueva era objeto de una misteriosa historia: …

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Mi amigo el zombie

          La noche anterior me la pasé jugando el típico videojuego en el que hay que correr, escapar y matar zombies. Tan tarde me dormí por estar jugando que al día siguiente me levanté hasta que la fuerte luz del Sol entraba por mi ventana. Pasaban de las dos de la tarde. Me levanté de la cama, me vestí todo pandroso: jeans roto por todas partes, la primer playera que encontré. Fui al baño y de camino no escuché nada de ruido. Dentro de éste me lavé y volví a mi cuarto, de nuevo silencio absoluto en mi casa. Así comenzó la rutina de siempre. Encendí la televisión y no había señal, quise arreglarla pero no importaba lo que hiciera, no lograba otra imagen que no fueran esos molestos puntitos. Apagué la televisión y encendí la computadora los programas que siempre tengo abiertos -Twitter en TweetDeck, Facebook-. En Facebook …

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